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Ser un adolescente, desafortunadamente, es estar confinado en esa etiqueta.
No separes ningún determinado período de la vida diciendo: "Ahora tú eres adolescente y así es como se espera que te comportes".
Enseña a tus hijos que su regalo es la naturaleza única de sus propios seres amorosos, y que a nada se le debe de dar precedencia sobre eso.
Libro: "El libro de Emmanuel", vol. 2, cap. 8.

