Show notes
Cuando no sabemos ver el bien, o disfrutarlo, a esa sensación lo llamamos "mal", pero en sí el mal no existe. Si lo comprendes todo, lo perdonas todo; y solo existe el perdón cuando te das cuenta de que, en realidad, no tienes nada que perdonar. Así es el perdón del Padre.La civilización no ha avanzado lo suficiente para comprender, por ejemplo, que el criminal o el loco son enfermos... Ambos necesitan cura, no que los encierren. "El apego y el sendero de la iluminación", de Tony DeMello, cap. 9, p. 79.

