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El deseo es, casi por naturaleza, transgresor. Pocas escritoras se atrevieron a explorarlo y vivirlo de modo que quedara tan grabado en su obra, como ocurrió con Anaïs Nin.
El deseo es, casi por naturaleza, transgresor. Pocas escritoras se atrevieron a explorarlo y vivirlo de modo que quedara tan grabado en su obra, como ocurrió con Anaïs Nin.