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Soy testigo del poder sanador de Jesús en mi cuerpo y por eso creo fielmente lo que dice Isaías 53:5 (TLA): …gracias a sus heridas recibimos la paz y fuimos sanados. Ese sacrificio en la cruz cargó todo el mal que aquejaba y aquejaría a los seres humanos. Cuando oramos creyendo intencionados por un milagro de sanidad estamos rememorando que Jesús ya pagó el precio para que vivamos sanos. Entonces, Dios contesta. Insistamos; seremos sanos hoy, mañana, la próxima semana o el próximo mes, pero seremos sanos en el nombre poderoso de Jesús. ¡Bendiciones en extremo!¿Quieres leer o escuchar historias que provoquen cambios en tu vida? Oprime el siguiente enlace para comenzar http://changeinlifenow.com

