Show notes
Para el resto de tu vida en este planeta, permítete un minuto de cada hora para lo inesperado. Sal de tu prisión para observar a tu mundo con ojos sin expectativas, con ojos que no están conformados por estructuras.
Reclama las maravillas del pequeño niño. El cansancio desaparecerá, la creatividad volverá, tu corazón se abrirá, la enfermedad decrecerá y se desvanecerá... Tu mundo cambiará.
Libro: El libro de Emmanuel, vol. 2, cap. 15.

