Show notes
Tu mundo entero es un entramado, un tejido sólido donde nada ocurre desconectado de las demás cosas. Incluso las zonas devastadas por la guerra sirven un propósito. Ellas nos enseñan que esas llagas supurantes necesitan ser sanadas.
Cuando se aprende a percibir con un corazón abierto lo que pareciera estar teniendo lugar en el plano físico de tu mundo, llega entonces el momento de hablar.
Libro: El libro Emmanuel, vol. 2, cap. 9.

