Show notes
Ningún ser humano, por orden de Dios, tiene el derecho de quitarle la vida a otro. ¿Acaso matar a un asesino, causando así otro asesinato, compensa en la conciencia de un alma? Cuanto más expandida está la conciencia, tanto más responsable se vuelve.Visualicemos un mundo donde todos dicen internamente "No mataré"... ¿Tienen ustedes alguna idea de la Paz y la Belleza que se pondrían de manifiesto? "El libro de Emmanuel", cap. 13, p. 152.

