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Sin duda, lo más difícil de todo en la totalidad de la experiencia humana es reclamar tu Yo, tu Vida, tu Luz, tu Verdad, tu Dios. Vayan donde está el verdadero placer: el placer del reconocimiento propio y del Amor, el de tratarse los unos a los otros con suavidad y compasión. "El libro de Emmanuel", cap. 8. p. 87-88.

